Es difícil encasillarle en un oficio porque destacó en varios. Desde el restaurante La Asturiana, de Unquera, del que cogió el traspaso en 1968, en su última entrevista, Hilario Cueto Carrera hace un repaso por su vida, donde la ganadería siempre ha ocupado un lugar especial. Parte de su corazón fue para el ganado pero este amor fue superado por el que demostró a su familia: "Si les hace falta algo, me quedo yo sin ello, pero se lo doy a los hijos o a los nietos".
Esta madrugada Hilario se marchaba aunque siempre seguirá presente en los corazones de mucha gente. Que vaya esta entrevista en su honor.