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Una de las responsabilidades mayores, sino la mayor, dentro la labor organizativa de la Semana Bolística, es que la bolera esté siempre en perfectas condiciones y de ello se encargan un buen número de voluntarios, entre los que tiene importante carga de trabajo José Luis Migoya, con el que charlamos en la presentación de la Semana Bolística.

Decía el poeta argentino Battista que "el mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día" e imagino que han sido innumerables los momentos que alrededor de su pasión común, los bolos, ha compartido José Luis Migoya con sus hijos Ignacio y Mónica en toda su vida. También es de suponer que cuando se trabaja dentro de la organización de un evento como la Semana Bolística, pocas sensaciones serán tan emocionantes como la que tuvo que vivir el padre al ver a su hijo en lo más alto. Por eso en esta conversación el recuerdo de la edición de 2013, "la Semana de Nacho", como todo el mundo la recuerda, aparece continuamente.

"Es que fue algo muy sonado y de lo que en Roiz, en Valdáliga y en toda la zona se ha hablado desde entonces", expresa orgulloso, con un recuerdo que permanece intacto y perdura en la memoria de José Luis Migoya cuando se le pregunta por lo que significó ese doble triunfo de Nacho en el Millón y en el Nacional de Parejas. "Fue una experiencia de las que no se olvidan y al ser mi hijo, significó mucho para mí, porque es que ganar como lo hizo y encima en nuestro pueblo, entonces lo viví de una forma increíble", rememora con nostalgia y también con cierta amargura "porque me da pena que en este año se haya quedado fuera y no vaya a participar".

Pero su labor en 2013, al igual que lo está siendo en 2017, va mucho más allá de ser el padre de un gran jugador "porque organizar todo esto lleva mucho trabajo, pero para alguien como yo, que vive los bolos tan intensamente, poder colaborar con algo tan grande como es la Semana Bolística es un orgullo". Y ese orgullo le lleva a volver la vista atrás de nuevo hasta cuatro años atrás "ver la bolera llena con 2.500 personas, ver cómo la gente se volcó, es que no puede haber mejor recuerdo", expresa antes de preocuparse de lo suyo, porque lo que sin duda él y todo el equipo organizativo pretenden es "que la bolera esté en el mismo estado que estuvo en la primera Semana Bolística".

Entre los nombres propios, el gran estado de forma que mostró Óscar González durante las competiciones precedentes hacen que se le señale de cara al Campeonato de España Individual de esta semana "si tuviera que apostar por uno, apostaría por Óscar, pero esto es muy largo y siempre puede saltar la sorpresa", indicaba José Luis Migoya, que está viviendo su Semana Bolística con más tranquilidad por el hecho de que su hijo no participe, pero que está tan pendiente como entonces para que no falte ningún detalle.

Y si antes hemos hablado de la Semana de Nacho, seguramente sea más acertado recordar esa de 2013 como la Semana de Migoya, para abrir el abanico, porque es obvio que nuestro protagonista hoy tuvo importante responsabilidad en esos éxitos, porque sin unos padres apoyando, ejerciendo de entrenadores, consejeros, psicólogos o chóferes, es prácticamente imposible que los grandes deportistas logren tan altos logros. Y sobre esta de 2017, que está saliendo tan bien, tampoco se debe renunciar a aplaudir la labor de Migoya y de todos los que hacen posible que el único protagonismo recaiga en los jugadores y jugadoras.