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La felicidad se palpaba en el rostro de Víctor González al término de la final y, sobre todo, una vez finalizado el protocolo de entrega de premios, cuando atendía a los medios gráficos posando con el trofeo, la medalla y el diploma que le acredita junto a Rubén Rodríguez, como Campeón de España de Parejas. También era visible cuando se fundía en sentidos abrazos con su gente en el centro de esa bolera Severino Prieto en la que, junto a su compañero de Peñacastillo, había protagonizado una tarde de pasiones fuertes.
Entrevista patrocinada por Restaurante El Refugio, en Tanos

Una imagen vale más que mil palabras y él, con 24 años, prefiere expresarse dentro de la bolera que ante los medios, así que su sonrisa lo expresaba todo minutos después de resarcirse de la final perdida en la Semana Bolística 2017 en Treceño.  Aún así, amable atendió a Onda Occidental para expresar que lo que sentía en ese momento era "una alegría increíble, porque era inesperado. Ante estos dos grandes era casi imposible y al final ha salido".  Lo que salió fue la remontada en semifinales de los 27 bolos que tenían atrás, cuando los célebres Óscar y Salmón parecieron humanos por una vez y todavía consiguió la pareja de Peñacastillo Amievas Mayba empezar la semifinal con diez bolos de ventaja, diferencia que no dejaron escapar.

Víctor, al igual que Rubén, confiaba en las posibilidades que tenían "porque jugar estábamos jugando bien y sabíamos que podíamos hacer unos buenos registros, pero también esperábamos que los contrarios en semifinales hubiesen hecho algo más". Pero los 285 bolos del dúo de aspirantes fueron suficientes para que la primera parte de esa final a 16 manos sufriera un vuelco ante los 248 palos de los de Hermanos Borbolla.

Sin embargo, una vez conseguido ese hecho de ponerse por delante, la relajación no cabía en una pareja que no pensó en el récord del campeonato que finalmente batieron. Según expresa Víctor "lo que hemos pensado es que todavía quedaba lo más difícil y que había que luchar muchísimo porque ganar iba a ser muy difícil todavía". Y es que si hay dos jugadores en el panorama bolístico que merecen crédito y nunca se pueden dar por muertos son Jesús Salmón y Óscar González, que se rehicieron en la final pero sucumbieron por 278-281, unidos a los diez bolos de desventaja que ya tenían, así que el éxito era para Rubén y Víctor, que analizaba como clave para su éxito "que hemos ido poco a poco y gracias a eso al final hemos conseguido ganar".recortado el refugio

Con 1123 bolos en total superaban en dos bolos el registro histórico de Haya y García en el Nacional de 2016, otro hecho histórico para una pareja que ya esa noche de viernes empezaba a pensar en la segunda final para ellos, la del domingo a las 20:00 horas en la Copa FEB de peñas. "Hay que pensar en la final de Copa y ver si siguen saliendo las cosas", expresaba Víctor González eludiendo cartel de favoritos pese a haberse hecho con el título de Liga y ser la peña más fuerte.

Un éxito como su primer Campeonato de España tenía dedicatoria especial por parte de Víctor, que no daba nombres porque muchos estaban ya allí y ya había podido agradecérselo en persona "va para todos los que nos han apoyado, para la peña, la familia...y para todo el mundo que se ha alegrado con nosotros". En el ambiente flotaba la sensación de que esa felicidad en su cara se va a repetir muchas veces durante su carrera, porque tras aproximarse en 2017 a la élite, parece que Víctor González ha llegado para quedarse y si mantiene el altísimo nivel de juego, seguirá venciendo y discutiendo la hegemonía a las grandes leyendas con las que aún tiene grandes batallas que contar.