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La faceta más impredecible del mundo de los bolos salió a relucir en el duelo de cuartos de final entre Pedro Gutiérrez y Francisco Rucandio, en el que el jugador de la PB Ribamontán al Mar consiguió en la última bola el tiro de gracia en forma de emboque que le permite seguir adelante en el Torneo del Millón.
Crónica patrocinada por Restaurante Casa Sampedro en Torres.

El concurso tuvo un desarrollo diferente al resto de encuentros, con una bola queda en su primer lanzamiento para Pedro Gutierréz y varias manos del jugador de Peñacastillo alternando una de cal y una de arena. Más regular pero sin puntuaciones suficientemente altas se mostraba Francisco Rucandio, que acababa con 56 a raya alta y seis bolos por detrás de Pedro.

Pero reaccionó el jugador de Ribamontán en la quinta, para quedarse a solo un bolo de un Pedro Gutiérrez que pareció dar el zarpazo definitivo con sesenta bolos en tres tiradas para cerrar su concurso con un total de 135. Esa última tirada de 20 bolos obligaba a Rucandio a una hazaña en forma de 25 bolos para seguir adelante en el torneo y para lograrla logró la jugada más deseada pero a la vez la más difícil en este deporte.

Con un emboque cambió Francisco Rucandio el destino del choque para sumar 139 bolos y así plantarse en semifinales en su segunda participación en el Torneo del Millón, con Rubén Haya como rival por ese ansiado puesto en la final.